Erase una vez, Festival del libro infantil en Xela

20160402_112727

Para celebrar el día internacional del libro infantil, el domingo 2 de abril en la Plaza Japón de Xela se llevó a cabo el 1er Festival del libro infantil. “Erase una vez” fue el título de ésta edición, la cual se unió a la conmemoración global del escritor danés Hans Christian Andersen.  Actividades como cuenta cuentos, clown, teatro de papel, ilustración y el acceso a libros infantiles  convirtieron  el quiosco del parque en un híbrido de escenario y biblioteca al aire libre para compartir el asombro por las palabras, el papel y la imaginación.

Nada espectacular, aparatoso o ruidoso, como muchos otros eventos supuestamente dedicados a los más pequeños. Lo que detona desde espacios como este festival va más allá de un momento de ocio entre libros y trabalenguas, aunque el ocio y el disfrute sean un elemento importante.

Hace un par de años un amigo me invitó al teatro. El Teatro Abril en la zona 1 de la ciudad de Guatemala. Era un domingo a las diez de la mañana. Ingenuo de mí no saber que un domingo a las diez de la mañana en el Teatro Abril de la ciudad de Guatemala es muy probable que se presente un disneisoso  remake musical de la Bella y la Bestia, La Cenicienta o La Sirenita. Ese día era de la Sirenita, y no la del cuento original de Andersen precisamente. Tuve que hacerle frente y jugar un poco a eso de sacar el niño interior para no sentirme tan alienígena. Si después de todo hubiese ido con uno de mis sobrinos, no tendría nada de extraño estar allí. En ese entonces estaba estudiando literatura y una parte de mi estaba contagiada de esa seria academia que por más que se quiera evitar, termina haciéndolo a uno ver con cierto desdén ese tipo de espectáculos. Así que puse en marcha la epojé y mandé al carajo la universidad…

Y me la pasé bien, cantando “bajo del mar, bajo del mar, nadie nos fríe ni nos cocina en un sartén…”

Quizás el montaje y la inspiración del musical no eran el mejor de los teatros posibles, pero lo interesante de todo fue poder ser testigo de una alegría auténtica con la que los niños  vivenciaban la obra y de cómo sus padres, abuelos o demás familiares o amigos se esmeraban por llevarlos a ver la función, en lugar de condenarlos una mañana entera  de domingo a momificarse frente al Disney Channel. La diferencia era mucha. La más grande: compartir juntos la experiencia. Me habría encantado que mis padres, a esa edad, me llevaran a las butacas y que el teatro de mi localidad fuese algo más que un mausoleo.  Recuerdo que al terminar la obra, afuera de la sala, una mujer que a juzgar por su cabello canado sería la abuela, con un canasto de un lado, seguramente después de haber hecho algunas compras, tomó de la mano a sus dos nietos y les indicó que era hora de marcharse a casa. Vi que en la esquina abordaron aprisa el primer bus rojo que pasó, de esos que dan miedo, y así la fantasía retornó, en parte, a la realidad. Recuerdo haber leído que en la película de Disney, la paleta de colores utilizados en las escenas de la superficie del mar son opacos y grises, para contrastarlos con los tonos vivos de  las profundidades llenas de música. Algo así me parecía la diferencia entre aquellas calles descascaradas y el interior del teatro. Los niños salieron al sol como si hubiesen estado, efectivamente, bajo del mar.

Este domingo, en el quiosco de la Plaza Japón de Xela volví a encontrarme con aquel asombro: ese sentido de maravillarse por cosas tan simples como voltear una página, escuchar una rima, una canción o un juego de palabras. El festival “Erase una vez”, organizado en conjunto por las compañías de cuenta cuentos y literatura infantil La Valija y la Cobija, Cuentos y Talentos, el teatro clown de El Mundo de Lucas y con la colaboración de varios actores como Editorial Amanuense, Fondo de Cultura Económica y Pin Pin Sonrisas, creó durando cinco horas un espacio sencillo en su configuración, pero capaz de generar las posibilidades para que cada niña y niño se volviera protagonista en la reinvención de su propia realidad, porque al final de “cuentos”, esa capacidad es una de tantas con las que nos rebalsa la literatura infantil, y la literatura en general.

Más emocionante fue ver la cantidad de papás, mamás, hermanos mayores o abuelos que atendieron a la invitación y llevaron a sus pequeños a encontrarse con los libros y con otros niños. Más que un festival, fue uno de esos brillantes nodos efímeros que en Xela nos han permitido establecer sentidos de comunidad en los últimos años. Si bien aún hace falta mucho por trabajar y compartir, no deja de ser emocionante sentirse parte y participar de iniciativas que desde la cultura siguen haciéndonos jugar a que podemos tener una sociedad resiliente y capaz de ser feliz, de sonreír, aun cuando tenemos todo el sistema en contra. Y cuando esa sensación está llegando a los más pequeños por medio de libros que los hacen reír e imaginar, libros que pueden tomar en un parque, sin distinción ni impedimentos de ningún tipo, creo que se está logrando un impacto honesto en sus vidas.

El festival fue un ejemplo más de pequeñas pero efectivas acciones culturales que sobrepasan al evento, las convocatorias o la imagen de quien lo organiza. Esfuerzos que son fruto de la pasión y la gestión de sus participantes, donde actos tan sencillos como abrir un cuento o escuchar una historia se vuelven acciones ciudadanas verdaderas, porque el nieto y la abuela dejan de ser los espectadores y se convierten en los personajes principales de las historias que leen, relatan, sienten o inventan. No dudo de que a medida que una comunidad cuente con un tejido diverso de acciones y actores culturales, donde la participación sea el componente principal, y donde todos se asuman como protagonistas, se están construyendo las condiciones para un verdadero desarrollo de la creatividad social, por muy arrugado que suene el término “desarrollo”, porque de a poco nos vamos fortaleciendo en la batalla contra la exclusión, la corrupción política y la pasividad.

 

 

 

 

 

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s