Reportaje desde Tierrapaulita

miguel-angel-asturias-mulata-de-tal-1-ed-1963-ed-losada-4105-MLA146223745_3889-F

En Tierrapaulita son asiduos los terremotos. Algunos dicen que el último fue hace cuarenta años, otros dicen que fue ayer. Esta aparente confusión puede ser solventada considerando que el dialecto terrapaulitano recurre a metáforas sencillas y por lo tanto cuando alguien habla de los temblores posiblemente no se refiera únicamente a un movimiento telúrico. El tiempo, sin embargo a ser considerado seriamente, tampoco está eslabonado de la manera corriente por estas tierras, así que quizás hoy no sea tampoco el 5 de abril de 2015, y si por caso lo es, la sensación de estar atrapados en el pasado es aborrecible.

Habitada por demonios y brujos en cataclismo perpetuo, la ciudad capital y su edificios, puentes, calles, postes, aleros, ventanas, puertas, cunetas, monumentos, glorietas y acueductos, está torcida como su suerte. Da la impresión de que se está cayendo pero al mismo tiempo, nunca cae del todo. Sus habitantes no se escapan de este disloque universal. Sus huesos, sus miradas, acaso también sus conciencias, conforman una turba de tullidos, jorobados y cojos, mancos y tuertos, enanos y gigantes, monstruos y mutantes de once mil patas… Todos resultado de un choque de magias obscuras y contradictorias forjadas a través de una historia circular que se detesta a sí misma.

Los suidadanos de Tierrapaulita, como se suele decir, están acostumbrados a la acronía y la ingravidez. Son como espectros, se les puede ver recorrer una calle cualquiera, descascarada y olorosa a meados, cualquier calle de esas, hedionda a podredumbre y miseria, con la actitud indescifrable y gacha de quien observa el tiempo entero una obscuridad surcada por espantos traviesos y crueles. Pero no es que las viejas consejas asusten al noctámbulo, de hecho no quedan sino leyendas de dichos seres. El terrapaulitano actual está curado de la magia negra porque su vida ha transcurrido entre portentos sobrenaturales y transformaciones tétricas mucho más efectivas que aquel antiguo mecanismo de susto y desprendimiento de almas. Además quienes diligentemente se dedicaban a trasegar con ellas por fines no lucrativos deben haberse extinguido, o en todo caso se fueron de mojados a otra dimensión.

“Antes nos asustaban más los muertos” suelen decir los brujos ancianos, demostrando, detrás de una aparente estolidez, que el terrapaulitano también es un ser nostálgico y melancólico. Sabe que en  cualquier momento le puede caer una maldición y quedar, por ejemplo, a media calle, o en un bus, al revés, con todas sus vísceras afuera y toda la piel adentro, como cuando se le da la vuelta a un calcetín, o a un chorizo. Ante tan horrísona suerte, venerar al pasado, al menos por parte de los veteranos, es una costumbre muy arraigada.

Y no es falso que Tierrapaulita ya no es lo que solía ser. No es que todo pasado sea mejor. Respaldar esa afirmación sería una ligereza. Sin duda antaño Tierrapaulita no fue más cómoda o bondadosa con sus habitantes que ahora. Pero sí al menos pintoresca y eso daba garantía de sorber un poco de refrescantes nacionalismos de vez en cuando.

Pero la guerra entre los demonios y brujos regidores socavó la superficial tranquilidad provinciana que alguna vez Tierrapaulita tuvo. Los demonios cristianos, liderados por Candanga, quien una vez en el poder, en busca de aumentar el capital humano de sus corporaciones infernales, presionó por la aprobación de una ley que obligaría a los habitantes a multiplicarse desmesuradamente, a llenar la tierra de patriotas comprometidos con el progreso,  para luego invitarlos a pecar y a pecar contra dios y la virgen y así aumentar el combustible de las llamas eternas que mueven a sus factorías, constituyeron un infierno en la superficie que ni ellos pueden controlar ahora.  Claro que para lograrlo tuvieron que pasar muchos siglos de combate contra los demonios vernáculos, quienes, liderados por Cashtoc, aspiraban a lo contrario: acabar con esa plaga llamada humanidad, aniquilarla por completo, desaparecerla de un territorio que antiguamente pertenecía a ellos y a sus criaturas, destrucción que administraban  a través de sus characoteles, terremotos de verdad, bestias telúricas, volcanes, espantos acuíferos, duendes y toda la demás parafernalia realista-mágica que puede ser revisitada en la literatura nacional.*

Cashtoc fue derrotado después de una breve guerra civil de cuatro centurias. Y casi un siglo después, el gobierno de Candanga, aparentemente,  también está llegando a su fin, pero no así sus negocios. Después de situar a una serie de dictadores, empresarios, vaqueros, generales retirados y comediantes que militaron a sus pies, si algo funcionó del legado del demonio cristiano, aparte de derrotar al poder terrígeno, son las políticas de engendro. Imparables son las cifras de una demografía en aumento que cumple con la obligación divina de rellenar la tierra.

Sin duda la migración interna que causó la guerra y la pobreza hizo que muchos medios brujos buscaran establecerse en Tierrapaulita para transformarse en grandes brujos. En su lugar encontraron la lubricidad de la miseria. Gracias a esto, y a pesar de todo, la ciudad cuenta con grandes abastecimientos de pecadores que alimentan las entrañas de la tierra, por lo que el emporio infernal no teme en los años venideros una crisis de materia prima.

Asimismo, luego de que los párrocos de la teologías más dura fuesen expulsados, asesinados en sus atrios por haber denunciado las masacres de la centuria pasada o luego de haber sido llevados a la locura por el contrabando ilegal de agua bendita, y se expandieran desde la guerra los centros neopentecostales para ricos, clase media y pobres, las iglesias han sido un aliado efectivo en la producción en masa de almas obnubiladas por la culpa y el martirio, dispuestas a sufrir por sus pecados. Y les ha ido muy bien. Sumado al monopolio de los medios de comunicación y de la producción de pollo frito, ron, cemento, agua pura, aguas gaseosas, pastas, consomé, aceite de palma, cerveza, azúcar, frituras y oxígeno enlatado, Candanga Corp & Asociados, bajo el nombre comercial de Proyectos Innovadores S.A., la firma planea construir una serie de malls, los más grande de la región, quitándole el título al de Panamá. Este tipo de maravillas produce en la población cierta activación del nacionalismo que eleva a orgullo el ser terrapaulitano y haber trabajado por el crecimiento económico del país, inyectando en la médula de los procesos identitarios valores que ensalzan patriotismos de concreto o que trocan la explotación por laboriosidad y el sacrificio por amor a la nación.

La única piedra en el zapato de Candanga son un grupito de gente que se las lleva de intelectuales y que no hace mucho se opusieron a que un diputado siguiera en marcha con la propuesta de ley de la lectura obligatoria de la biblia en las escuelas. Ahora hay otros que se están oponiendo a la pena de muerte. No hace mucho también estuvieron a favor de la educación sexual.

Todos los días suceden terremotos en Tierrapaulita. Pero podría decirse que Candanga contaba con que su control político podría acabarse ahora que más viejo que por diablo, se permitió situar en los poderes a demonios menores y brujos mediocres que han transformado su emporio de tinieblas en un escenario para enervar la indignación de ciudadanos que anteriormente habían sido parte de una sociedad silenciosa. Aunque le achaca esta hernia a la mayor intromisión de organismos internacionales y de derechos humanos en el país, y aunque sabe que es muy fácil acallar a esas masas inconformes y desagradecidas con un pequeño “susto”, en una entrevista ofrecida en su apartamento de Miami, Candanga explicó lo que piensa de los actuales gobernantes de Tierrapaulita: “son unos pendejos”.

Candanga no teme por su negocios, aunque recientemente su nombre haya figurado en las filtraciones del escándalo fiscal de los Panama Papers. No obstante, lamenta la excentricidad con la que actualmente se manejan los asuntos de Estado y expresa, acaso sin querer, con un poco de la nostalgia terrapaulitana, mientras al fondo de la habitación suena una melodía en marimba, que antes, no lo duda, “todo era mejor porque había más temor a Dios”.

*Ver Mulata de Tal. Miguel Angel Asturias.

5 de febrero de 1976

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s